jueves, 18 de julio de 2013

SÍNTOMAS DE TI.

He tenido en mis últimos suspiros síntomas de melancolía, mis miradas van directo a la nada, al limbo, a tu rostro perdido entre las sombras. Quizá no te haya amado, quizá nunca haya amado a nada ni a nadie, pero tus palabras y tus miradas aún inundan mi ser y no encuentro como vaciarte de mí, como dejar de aferrarme a ti. Sé que nuestra historia ni siquiera debería llamarse historia, que mis labios desesperados de ti nunca saciaron su deseo. Los atardeceres que nuestros ojos presenciaron  juntos, siempre significaron más para mí. Fue una montaña rusa. Mientras yo tomaba tu mano en la caída y sentía mariposas, tú sin asimilarlo perdías esa sensación. Al llegar a la cima, donde sentía que una eternidad contigo ahí no sería suficiente, me preocupé más por la caída y no miré a tus ojos en ese momento, tus ojos que ahora confundo con los míos en un espejo tenue a las cuatro de la mañana. Tal vez al final de la montaña rusa tú decidiste bajarte y al poner tus pies sobre la tierra encontraste  esa sensación que, para mi desgracia, no encontraste conmigo. Yo inútil y sin aún poderme bajar, te observo desde la cima y a tu lado, quien ahora sostiene tus miedos y tus sueños, que siempre soñé míos. Distante me encuentro, feliz, triste, vacía. No siento nada, ni siquiera las mariposas de aquella caída libre. Te miro, no he dejado de hacerlo, incluso cuando subes con ella yo sigo atrás de ti, mirándote, y te encuentras tan feliz sin mí y yo aquí tan perdida sin ti. Tengo síntomas de ti aún, necesito bajarme de aquí, necesito que los atardeceres vuelvan a ser míos y que de mis  ojos inundados en lágrimas salga tu recuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario